Cargamos mi amigo Josu y yo las mochilas y las tablas en el autobus y nos sentamos en un sitio cualquiera, casualidad que un grupo de petardillas superjapis se nos ponen delante a dar grititos y a darnos el viaje, menos mal que se calmaron...
Despues de 6 horas de viaje llegamos al hotel que la verdad no estaba nada mal, y nos fuimos enseguida a la cama para disfrutar el dia siguiente.
Al levantarnos la cosa no pintaba muy bien, empezamos a subir el puerto de montaña con el bus y nos metimos en la niebla espesa, pero segun mis predicciones la pasamos de largo y nos encontramos con la estacion bastante despejada y llena de polvo recien caido.
No habia casi gente, mi no entender, supongo que los franceses tiran mas para los alpes, ya que ayi solo estabamos los de los autobuses y algun que otro que iba por su cuenta. Algo que no me gusto a la hora de montar al telesilla es tener que pasar el codigo de barras por el lector para pasar en vez de usar el manoslibres, pero el telesilla principal lo merecia. 6 plazas y rapidisimo, ademas de que desembagaba a la hora de subir y bajar.
Menuda pasada de nieve, empezamos bajando una azul pero era una mierda llena de planos, asi que nos fuimos a las rojas, donde porfin le coji el truco a eso de encarar las pendientes y enlazar giros. Nos hinchamos a hacer fuerapistas y a pisar la nieve virgen. Tambien nos atrevimos con algun que otro cortado. El dia iba a mejor y al final del dia el goce aumentaba proporcionalemte a la confianza con la que bajaba pistas. Al final del dia nos fuimos con una sonrisa de oreja a oreja mas felices que un tonto con un lapiz. Todo el dia arriba y abajo sin parar a comer siquiera.
Al llegar al hotel nos cambiamos y nos montamos el invento para poder enchufar la play.
La cena que nos sirvieron no fue muy abundante... un platillo de arroz con lechuga y trozos de hierba recien cortada y luego un trozo de poyo a la naranja. Con razon luego en la habitacion nos comimos un fuet entero y un toblerone y demas chorradillas mientras jugabamos al pro.
Al dia siguiente todo fue al reves. El sol asomaba por agun lado, pero cuando empezamos a subir el puerto empezo a paquetear como nunca habia visto, la carretera se lleno de nieve y el autobusero subio con dos webazos. Al llegar al parking seguia paqueteando y veiamos a los demas autobuses haciendo patinaje para aparcar.
Nos dio igual el tiempo, subimos y nos adentramos en la nevada y en las tinieblas y nos hicimos unos fuerapistas pero por las pistas, ya que lo msimo daba ir por dentro que por fuera, nos hundiamos por todos lados. Tambien bajamos con unos chicos que conocimos en la cena y el desayuno y que eran unos craks que llevaban nada mas y nada menos que 10 años dandole. El dia aun estando de mal como estaba dio bastante de si y lo pasamos muuuy bien. Despues de todo esto nos fuimos al autobus y para casita.
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